Los diferentes estudios han demostrado que socializar con personas desconocidas para nosotros hace que la oxitocina se libere y sintamos una sensación de placer y de recompensa positiva en nuestro cerebro. De hecho, tiene mucha incidencia en el cerebro y también en la salud: ¿es posible que se reduzca el riesgo de infarto? Según investigaciones las comunidades en las que hay buena comunicación entre conocidos y desconocidos hace que su situación cardiovascular mejore.