¿Te agotan las videollamadas? Esta es la explicación a ese estrés

Hemos multiplicado las llamadas y conexiones y eso es una fuente de estrés

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Las videollamadas nos están causando fatigas

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  • Dani Acevedo

Tiempo de lectura: 2’

¿Cuántas videollamadas has hecho esta semana? Haz cuentas, seguro que muchas más de las que tenías previsto porque entre unas cosas y otras siempre acabamos reuniéndonos a través de la pantalla mucho más de lo que nos gustaría. Sí, la verdad es que es de agradecer que tengamos esta posibilidad de estar más conectados que nunca y que nos ha hecho más llevadero el confinamiento pero seguro que has notado que, cuando terminas una videollamada, estás más cansado que si hubieras salido a tomar algo con esos amigos o familiares. ¿Te ha pasado? Este estrés por videollamada es normal y ya hasta tiene nombre "fatiga por Zoom".

Aunque no utilices Zoom, que se ha convertido en la app estrella del confinamiento y las multillamadas, seguro que has notado ese cansancio. Cuando terminas de trabajar y de las reuniones de trabajo a través de videollamada, llegan las quedadas de amigos, las llamadas a la familia... es genial estar conectados pero a veces nos puede generar estrés y hay varios motivos que lo producen.

¿Por qué sentimos estrés con las videollamadas?

  • La conexión, por mucho que funcione perfectamente, suele dar problemas. Y eso se deriva en un "¿me oyes?" constante que llega a estresarnos. Estar pendientes de la cámara y sentir que otro nos mira (en una conversación sabemos que nos mira, pero no lo tenemos tan presente) y tener un 'espejo' en el que se muestra nuestra imagen, también añade una presión añadida aunque no nos demos cuenta.
  • Si son videollamadas en las que hay muchas personas, ya notamos que nos estresa el turno de palabra. Algo tan sencillo como la comunicación no verbal, que aparece de manera natural en las conversaciones cara a cara, aquí es más difícil a la hora de identificar quién tiene la palabra.
  • Y en la línea de la comunicación no verbal, también hay un factor que estresa: la mirada, los gestos... tendemos a poner más hincapie en estos gestos cuando estamos en una videollamada para que entiendan y capten nuestro mensaje aunque no nos tengan delante.

Hay muchos factores más que nos pueden estresar pero vamos a ver uno de los puntos positivos... ¿quién se hubiera imaginado que asistiríamos con el pantalón de pijama a una reunión? ¡Hay que tomárselo con humor!

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