Los jóvenes y la sexualidad: cómo amar en un mundo hipersexualizado

Jokin de Irala, médico y catedrático, alerta sobre una tendencia que invita a los jóvenes a seguir sus deseos sin aprender a canalizar esa impulsividad hacia el amor.

Jokin de Irala con Javi Nieves

Fernando Martín

Madrid - Publicado el

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Aunque vivimos en una época de acceso casi ilimitado a la información, muchos jóvenes siguen confundidos sobre lo que significa realmente amar. Para Jokin, el mensaje social dominante —“haz lo que quieras, experimenta sin límites”— ha eclipsado la necesidad de educar en el vínculo. Ese vacío emocional se percibe especialmente cuando la sexualidad no va acompañada de amor.

“Muchos jóvenes se lamentan de sus primeras experiencias sexuales”, explica. “Porque lo que comienza como libertad, a veces termina en arrepentimiento o desconexión emocional”.

 Sexo con propósito, no solo con permiso  

Uno de los grandes aprendizajes que se deben de hacer es el de entender que madurez biológica no es lo mismo que madurez afectiva. El cuerpo puede estar preparado, pero el corazón aún necesita una guía. Por eso Jokin insiste en una educación sexual que no se limite a lo técnico o lo biológico, sino que también contemple lo emocional, lo ético y, para quienes creen, lo espiritual.

“La educación sexual es preparación para el amor”, afirma. Y añade: “Educar también es enseñar a elegir, y elegir siempre implica renunciar a algo”. En sus palabras hay una llamada clara a la responsabilidad afectiva y al valor de los vínculos auténticos.

 La herida invisible del porno  

Otro de los ejes de la entrevista es la relación entre juventud y pornografía. Jokin lo define con rotundidad: “La pornografía es fake”. Denuncia que muchos adolescentes están aprendiendo sobre sexo a través de contenidos irreales, lo que está afectando no solo a su comportamiento, sino también a su capacidad de conectar con el otro.

El resultado es una generación que, en muchos casos, se siente más sola, más vacía y menos comprendida emocionalmente. “Los varones tienden a decir que se sienten vacíos; las mujeres, que se sienten utilizadas”, apunta.

 Educar sin miedo, hablar con amor  

Lejos de dramatizar, Jokin lanza un mensaje esperanzador: todo empieza en casa. Hablar de sexualidad con los hijos es muy necesario. “Atrévete. Habla con tus hijos de estos temas. Tú tienes una ventaja: tú los quieres”, afirma.

También redefine el amor como una elección consciente: querer el bien del otro. Y propone que esa sea la base desde la que construir cualquier relación íntima. Porque cuando el cuerpo se entrega por amor, dice, hay plenitud, hay sentido y hay felicidad.

 Volver a lo esencial  

“Hay sexo sin amor, y amor sin sexo”, resume. Pero la clave, según él, no está en la experiencia física, sino en la intención con la que se vive. En una época de inmediatez y sobreexposición, el gran reto —y la gran oportunidad— está en educar para lo profundo, para lo recíproco y para lo verdadero.