Simon Cowell se arrepiente sobre cómo gestionó la creación de One Direction: "Debería haberme quedado con el nombre"

El descubridor de una de las bandas musicales más importantes del mundo tomó una decisión equivocada en su momento y ahora se lamenta por haber sido algo ingénuo

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Simon Cowell en 'The X factor'

Redacción digital

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Todos conocemos a Simon Cowell por su participación como jurado en distintos formatos de talent shows emitidos en Reino Unido y Estados Unidos a lo largo de la última década (y más allá). És es una figura muy destacada de la industria y también el creador de auténticos fenómenos musicales que, recientemente, ha generado cierta polémica al reflexionar sobre su paso por el programa 'The X factor' y, en particular, sobre el grupo más exitoso que jamás ha concebido: One Direction. Sus declaraciones, que reavivan el debate sobre la explotación artística en la industria, se centran en una decisión profesional que hubiera cambiado el rumbo de su carrera: no haberse quedado con los derechos del nombre de la boy band británica.

En una entrevista para el pódcast 'The diary of a CEO' de Steven Bartlett, Simon confesó que, a pesar de los miles de millones generados con One Direction y el éxito de sus componentes -Harry Styles, Liam Payne, Niall Horan, Louis Tomlinson y Zayn Malik-, él cometió un error fundamental de este negocio. Al ser preguntado por su mayor pesar con respecto a One Direction, su respuesta fue tajante: "La única cosa que lamento es que debería haberme quedado el nombre. Debería haberme adueñado del nombre de One Direction".

Cowell, conocido por su sagacidad para los negocios y por construir todo un imperio discográfico, admitió que, en aquel momento, su decisión de ceder el control del nombre a los miembros de la banda fue un acto de ingenuidad del que se arrepentirá toda la vida.

pérdida de control, no de dinero

Esta confesión ha dado la vuelta por toda la industria musical, no solo por lo sorprendente que resulta que un tiburón empresarial como él dejara escapar un activo tan valioso, sino por el motivo que expuso durante la entrevista, en la que se mostró arrepentido. El problema, según Cowell, no era la parte económica, que seguían compartiendo con los chicos de distintas formas, sino la pérdida de control sobre la marca.

Al ser los integrantes de One Direction los propietarios legales del nombre, cualquier proyecto que lleve el sello de la banda necesita la aprobación de los cinco. Simon ha explicado que esto paraliza cualquier intento de monetización o proyecto derivado: "Podría haber hecho una serie de animación, o cualquier otro proyecto, pero cuando le das el nombre a un artista, no es tuyo, y de eso sí me arrepentiento"

El productor también ha detallado los problemas derivados de esta situación, especialmente ante la perspectiva de una reunión o una gira parcial del grupo tras su pausa indefinida desde 2016: "Si uno de los miembros de la banda, por la razón que sea, se niega a ir de gira, puede impedir que los demás también lo hagan", señaló con pleno conocimiento de causa. Si los derechos hubieran permanecido en su poder (o en el de su sello discográfico, Syco), él podría haber convocado al resto de los miembros o incluso a una formación de tres o cuatro integrantes, aprovechando el valor que aún sostiene la marca One Direction.

Lección aprendida

La declaración de Simon Cowell sobre la propiedad del nombre de One Direction ha reabierto una vieja herida sobre la ética en la industria musical, donde históricamente los creadores de las bandas siempre han sido los dueños de la propiedad intelectual, dejando a los artistas con poco poder de decisión una vez se ha esfumado la fama.

Cowell, consciente del valor de lo que ha perdido, ha lanzado un desafiante mensaje a sus exprotegidos: "Si me estáis escuchando, os lo compro de nuevo", añade seriamnete. Para terminar la entrevista, el productor aseguró que ha aprendido la lección y que la próxima vez que intente formar una boy band a través de su nuevo proyecto de audiciones, las cosas serán muy distintas, dejando claro que la propiedad del nombre será una condición innegociable de cualquier contrato.

Sus palabras no solo sirven como una lección imprescindible para el negocio del entretenimiento, sino que también confirman que el potencial de explotación de la marca One Direction sigue siendo inmenso. ¿Sabrán aprovechar esta ventaja los cuatro componentes de la banda que, a día de hoy, tienen los derechos del nombre y podrían hacer lo que quisieran?