Sidecars desafían a la mala suerte y la superstición con 'Trece': esto es lo que vas a encontrar en su disco

La banda regresa con un álbum cuyo título es más que significativo y encierra la vivencia personal de cómo ese número ha empezado a ser una constante
Sidecars lanza "180 grados" mientras nos preparamos para su nueva gira y su disco "Trece"

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Sidecars refrendan con su nuevo trabajo, 'Trece', el estado de gracia compositivo en el que habitan, un disco que atesora lo mejor de sí mismos en unos temas que transpiran naturalidad, elegancia, soltura, brío y armonía. Una colección imbatible de canciones con melodías adherentes y estribillos inapelables que les sitúa ante el mejor disco de su carrera.

El trío madrileño de la Alameda de Osuna formado por Juancho (guitarra solista y voz), Gerbass (bajo) y Ruly (batería), presenta en su séptimo disco once nuevas composiciones producidas entre el propio Juancho y su productor habitual, el reputado ingeniero de grabación británico Nigel Walker, en un ejercicio simbiótico que se ha saldado con un resultado que, más allá de hacer las delicias de sus múltiples seguidores, les ganará para cualquier degustador del pop-rock de alta calidad.




Lo que te vas a encontrar

Trece nos abre sus puertas con 'Pasaje del terror', que despliega en sus estrofas un abanico de sensaciones que oscilan entre lo maravilloso y lo dramático, el paso resbaladizo que hay de lo idílico a lo real, un medio tiempo basado en hechos reales y que se engarza con unos arreglos certeros y discretos. Continúa con '180°', delicia pop marca-de-la-casa donde juegan con el contraste emocional entre esencia y fugaz transitoriedad, en una melodía que incita a tirar hacia delante por mucho que las cosas se tuerzan. 'Caballos salvajes' es una desgarradora y sentida confesión de secretos, es la historia de amor del disco, una intensa balada preciosista y emocionante que guiña el ojo a los Stones desde su estribillo. 'Atrapado en el tiempo' rinde cinéfilo homenaje y apremia con sus urgentes demandas, exigiendo el valor que debe tener la locura a golpe de electricidad y firme base rítmica. 'Modo avión' deleita con la parte más refinada de Sidecars, una delicada gema pop con una melodía irresistible y una letra inspirada en la visión de la vida a través de un cristal agrietado.




El meridiano del disco corre cargo de 'Precipicios', estratosférico y crudo medio tiempo que, acumulando influencias, brilla con la luz de su propia personalidad mientras nos habla de cómo intentar alcanzar ilusiones, aunque tan solo se llegue a rozarlas. 'El ruido de la calle' demuestra el poderío que tienen Sidecars cuando buscan rock´n´roll, encontrando el punto exacto de combinar riff y coros, esencia que aprovechan al máximo en momentos concretos. Tras este subidón amortiguan la entrega con 'Trece' canción que da título al disco y ofrece sosegada incertidumbre, un revestimiento acústico para construir una textura que evoca al pasado y pisa el presente en lo que podría tildarse como la deconstrucción de un bolero o un acercamiento al fronterizo mestizaje.




'Filomena' se viste de blanco para pintar un paisaje oscuro, conjuro para exorcizar sombras que a veces crecen en la cabeza, una balada rock donde Sidecars sueltan adrenalina. 'El monstruo final' se arroja al pop-rock que mejor saben hacer, recordándonos la línea recta que vienen trazando desde sus primeros discos, con un sonido vintage de teclado que llena de luz una canción contagiosa que describe los tumultuosos últimos dos años vividos: virus, volcanes y nevadas. Para terminar 'Volando en círculos', que acaricia con las uñas aún manchadas de barro, un striptease emocional sustentado con la electricidad de una banda afilada y afinada, el final perfecto para un disco repleto de hits que sin lugar a duda se van a convertir en imprescindibles.




Una visión global del álbum

En Trece, Sidecars contemplan cada una de sus canciones como un mundo particular donde no se deben imponer ejercicios estilísticos, más bien dejar que cada canción crezca por sí misma, envuelta en su propio sabor. Un sonido y una forma de hacer que les adeuda con los grandes compositores de canciones de la escuela anglosajona, pero ellos han traído con maestría a su ya reconocible y personal forma de hacer.

Trece fue grabado a principios de este año entre los estudios tarraconenses de La Casa Murada, donde las canciones se fueron rodando mientras se grababan en cómplice convivencia, y los madrileños Estudios Reno, en el que se remataron nuevos detalles. Además del trío a la grabación han acudido a colaborar en algunas canciones el equipo habitual que los acompaña sobre los escenarios: Pera como guitarrista, Sergio Valdehita a los teclados, Ramiro Nieto a la percusión, la mandolina y las guitarras acústicas, además de la ayuda adicional y siempre cercana de Angie Sánchez a los coros y Manu Clavijo a las cuerdas. El nuevo trabajo sale con una portada del ilustrador turolense Adolfo Serra, quién también ha trabajado todas las ilustraciones interiores del libreto.

La desenvoltura en la interpretación, la honestidad de sus canciones y la complicidad con su público es lo que ha hecho crecer a la banda durante todos estos años. Disco a disco, concretando e implementado su estilo y su sonido, Sidecars se han posicionado como una banda fundamental en la escena musical española y Trece ha llegado para certificarlo de manera definitiva.

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