Sebastián Yatra y la reinvención constante: cómo pasar de ‘Mantra’ a ‘Milagro’ sin dejar de ser un referente en la música latina

Sebastián Yatra muestra una nueva madurez en ‘Milagro’, hasta donde ha llegado después de otros tres álbumes que le han servido para sentar bases y aceptar conceptos

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Sebastián Yatra y la evolución de su música a través de sus discos

Anita Guerra

Madrid - Publicado el

4 min lectura

Sebastián Yatra lleva más de una década dando forma de canción a las emociones. A las suyas, por supuesto, pero, a la vez, a esas en las que miles de personas encuentran identificación. Más de una década en la que ha ido labrándose un camino en el que, cada paso, ha tenido su significado propio. Del mismo modo que el nombre de esos cuatro álbumes de estudio que dan forma a una discografía en la que ‘Milagro’ se sumaba a mitad del pasado mes de mayo.

17 canciones a través de las que demostrar todo lo que ha aprendido. En las que conjuga los ritmos latinos con sonidos más experimentales o con un pop sencillo y llano -el corazón y motor sonoro del disco- en el que se aprecia la desnudez de una voz que nos lleva al primer Yatra, al de antes de que la fama pasara por su vida como un auténtico tifón. Una combinación que se entiende como un todo y en la que encontramos desde esa ‘Energía bacana’, en un tempo suave’, hasta el subidón de ‘Una noche sin pensar’, pasando por ese ritmo popero limpio al que hacíamos referencia y que emerge en ‘Disco rayado’ o ‘La pelirroja’.

Espiritualidad y sonido

El colombiano ha marcado un transitar en el que la conexión espiritual y ese espacio para la reflexión siempre han tenido cabida. Desde el principio. Desde que lanzara al mercado ‘Mantra’, en 2018. No obstante, si desgranamos el término desde el sánscrito, tenemos ese ‘man’ que no es sino mente; y el ‘tra’ que alude al término instrumento. ¿La combinación? 17 canciones, incluida ‘Robarte un beso’ -aquel pelotazo al lado de alguien tan consagrado como Carlos Vives- o un ‘No hay nadie más’ en el que saca a pasear a una balada en tono intimísimo.

“Este álbum es un paso que doy con una certeza tremenda, bien fundamentada, basada en el respeto por la música y el amor que le tengo. 'Mantra' es la manifestación de mis sentimientos y una declaración de entrega total a la gente que quiere mi música. Es una recopilación de momentos, de sueños, de historias, ilusiones y, también, de desilusiones. Aquí hay canciones que tienen corazón y hasta cuerpo porque son personas que han pasado por mi vida”, explicó en su día para que entendiésemos, en profundidad, la obra.

Un año más tarde, llegaba ‘Fantasía’. Yatra daba un paso a un lado de todo lo que tuviera que ver con el género urbano, con el que había hecho ‘match’ en varios temas, para ahondar en el terreno de la balada más romántica y del pop latino dentro del que se ha convertido en todo un referente con el que no son pocos los que quieren colaborar. ‘Cristina’, ‘Un año’ o ‘Aquí estaré’, son tres de los estandartes de este ‘tracklist’ de 12 piezas con esa carga bien azucarada que bien podría ser reflejo del buen estado de salud del que gozara, por entonces, su estado sentimental -¿y cuándo no?-.

De hecho, y por su hubiera lugar a la duda, también acudimos a las palabras con las que el propio Sebastián explicaba qué era lo que nos íbamos a encontrar al dar al ‘play’ a esta obra. “12 historias de amor con letras profundas y mensajes del corazón posicionando a Yatra como uno de los compositores más talentoso de su generación”. Más claro lo iba a tener complicado para contarlo.

Un camino lógico

Hasta hace unas semanas, ‘Dharma’ era esa obra maestra que había servido para transmitir una espiritualidad que se hace palpable cada vez que él abre la boca. Sebastián Yatra recurría a un término cuyo significado es “la aceptación de la realidad” para dotar de una entidad completa a lo que ofrecía a su público. Porque, detrás de ‘Tacones rojos’, ‘Chica ideal’ o ese ‘Pareja del año’ con el que dio un salto cuantitativo de ‘streams’, había un propósito. Más allá de una evolución sonora, con esos ritmos latinos pulidos y trasladados a un pop muy actual, lo que hay en estos números 1 es intencionalidad. Él mismo ha revelado en más de una ocasión que, muchas de las historias que traslucen en las canciones, son sus vivencias. Otras, tan solo son fruto de la imaginación de alguien que no solo ha entendido la industria, sino que ha encontrado el hueco en el que sentarse cómodamente a disfrutar de ella.

Pero, por si queremos entender mejor qué es lo que trataba de hacernos llegar, rescatamos unas declaraciones del protagonista en una entrevista concedida a ‘El País’: “Tiene que ver con la magia que cada quien tiene en su interior, al final somos vida que habita un cuerpo y somos parte de Dios. Fue producto de encontrar muchas respuestas dentro de mí. En búsqueda de tu Dharma, de tu destino, como la aceptación de la realidad que, en definitiva, son un montón de emociones que muchas veces intentamos tapar o pretender que no están ahí, pero no debemos ir en contra de ellas, es parte de nuestra naturaleza”.

“He ido aprendiendo a encontrar hasta en la tristeza lo lindo de la vida, hasta en la rabia, así como a dejar de preocuparse por cuándo se puede acabar la felicidad. Se debe vivir en el presente, gozarla y entender que la vida tiene su propio sabor. Vivir con conciencia es un trabajo de todos los días”, añadía una de esas voces sin las que, en estos momentos, no entenderíamos la mejor variedad musical que escuchas en CADENA 100.

La madurez hecha disco

Y llegamos a ‘Milagro’. Sí, te has dado cuenta: todos los discos de Sebastián tienen nombres con una sola palabra, Rotundos. Contundentes. Sencillos de recordar. Casi como esas letras de sus estribillos que son como tatuajes indelebles en la memoria. Pero, ¿qué es ‘Milagro’ para él? Porque, de algunos de esos temas y de los géneros en los que se sostiene, ya hemos dado unas pinceladas en la parte inicial de este texto.

En una charla con la revista ‘Elle’ daba un par de frases con las que ponernos en el mapa: “Este nombre llevaba mucho tiempo en mi cabeza. Desde que hice 'Fantasía', hace seis años, sabía que quería escribir una canción que se llamase así, de hecho, la empecé y no la terminé, pero había ideas bonitas que quería recuperar. Hablaba de la relación de mis padres, que se conocieron por una llamada equivocada, un milagro”.

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