El punto de partida con el que El último de la fila convierte en realidad su regreso a los escenarios: así fue el descorche de su gira en Fuengirola

El icónico dúo eligió este ciclo de conciertos con vistas al mar para iniciar su esperada gira de resurrección que llega 30 años después de su último concierto juntos, ante más de 18.500 personas

Arriba los Corazones

El Último de la Fila durante el concierto de inicio de su gira de regreso tras 28 años con sus carreras por separado

Redacción digital

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Hay noches que son únicas. Noches que no pertenecen al calendario, sino a la memoria. Este sábado, Marenostrum Fuengirola vivía una de ellas: el reencuentro en los escenarios de El Último de la Fila, el inicio de una historia que llevaba treinta años esperando volver a escribirse. El primero de esa docena de bolos con el que encender las emociones ed los más nostálgicos.

Porque era en este enclave único a orillas del Mediterráneo y bajo la silueta del castillo Sohail, en el escenario Unicaja del recinto, donde Manolo García y Quimi Portet decidían volver a empezar. Marenostrum Fuengirola no es una parada más: ha sido el kilómetro cero de una gira histórica que devuelve a la vida a una de las bandas más influyentes del pop rock español de todos los tiempos.

Desde horas antes del concierto, el recinto respiraba algo distinto. No era solo expectación —que la había, y mucha—, era la certeza compartida de estar a punto de asistir a un momento irrepetible. De hecho, más de 18.500 personas agotaron las entradas en tiempo récord casi hace un año (apenas cuatro horas bastaron para acabar con todas las localidades tras ponerse a la venta), confirmando así que el regreso de El Último de la Fila no era solo una noticia: era un acontecimiento generacional que trascendía el propio ámbito musical.

A las 22:00 horas comenzó el viaje. Y bastaron los primeros acordes para que el tiempo dejara de importar. Canciones como 'Insurrección', 'Aviones plateados' o 'Como un burro amarrado en la puerta del baile' no sonaron como recuerdos, sino como presente vivo, coreadas al unísono por varias generaciones que encontraron en ese escenario un punto de encuentro emocional.

Una varita mágica

El concierto avanzó entre momentos de intensidad y pausa, de electricidad y poesía, fiel al espíritu de una banda que siempre ha sabido transitar entre lo íntimo y lo universal. La conexión con el público fue inmediata, casi física. No hubo distancia entre escenario y grada: hubo comunión. Los propios artistas dejaban claro su asombro ante la energía recibida sobre las tablas: "“Estamos encantados de estar aquí, se nota además vuestra energía, muchas gracias. Me encantaría tener una varita mágica y está tocando ahí abajo con vosotros”.

Y, para terminar, Insurrección, que no podía faltar en el repertorio, uno de los temas más solicitados a voz en grito por el respetable durante toda la noche. El éxtasis de interpretar y escuchar un tema mítico, que llega tras la euforia de un concierto de altura y sin fisuras, el cierre perfecto a una noche que todos los asistentes pudieron grabar en su retina.

El espectáculo, cuidadosamente diseñado, respetó la esencia del grupo, pero también abrazó la magnitud del momento. Sonido impecable, una producción visual envolvente y una puesta en escena donde los peces plateados fueron los protagonistas, dieron forma a una noche que confirmó por qué El Último de la Fila sigue ocupando un lugar privilegiado en la historia musical de nuestro país.

Pero si algo define este concierto es su significado, el símbolo. No es solo el regreso de una banda; es la vuelta de una forma de entender la música. Porque tras su separación en 1998, y después de casi tres décadas de trayectorias individuales, García, Portet y la banda al completo, han elegido volver sin nostalgia, con la serenidad de quien sabe que su legado nunca dejó (ni dejará) de latir.

Y han elegido hacerlo en Marenostrum Fuengirola un ciclo de conciertos reconocido por ofrecer experiencias únicas en directo en un entorno incomparable, que vuelve a situarse como escenario de los grandes hitos musicales. Un espacio donde la música se encuentra con el mar, la historia y la emoción, consolidándose como uno de los grandes referentes culturales del sur de Europa.

Lo vivido este 25 de abril de 2026 no ha sido solo un concierto. Es un comienzo. Un reencuentro. Una declaración. Y, sobre todo, es y será historia viva de nuestro país.