Mónica Naranjo admite cuál fue el mayor error de su carrera musical: "La ambición me pudo, no era yo"
La catalana ha ofrecido una extensa entrevista para el pódcast 'Tengo un plan' en el que hace un extenso repaso a su carrera, admitiendo sus aciertos pero también sus malas decisiones
Mónica Naranjo
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Mónica Naranjo, la pantera de Figueres, siempre se ha distinguido por su brutal sinceridad, pero pocas veces sus palabras han resonado tan fuerte como en su reciente entrevista para el pódcast 'Tengo un plan'. Allí, entre confesiones sobre planes de maternidad y relaciones personales, la artista desnudó su alma al identificar un punto de inflexión crucial en su carrera: el álbum 'Chicas malas', lanzado originalmente en 2001: "La ambición me pudo", sentencia sin tapujos, calificándolo sin dudar como el mayor error de su trayectoria musical. Una revelación que no solo sorprendió, sino que ofreció una valiosa lección sobre la búsqueda de la autenticidad en un mundo lleno de presiones.
'Chicas malas', el coste de la ambición
'Chicas malas' llegó en un momento de efervescencia para Mónica Naranjo. Tras el arrollador éxito de 'Minage' (2000) -un álbum que exploraba su lado más dramático-, su discográfica vio en ella el potencial para llevar a cabo un crossover anglosajón. El mercado dictaba en ese momento que las estrellas latinas debían cantar en inglés para conquistar el mundo, así que Mónica se sumergió en ese plan que le pusieron sobre la mesa: grabó un disco íntegramente en inglés, con un sonido mucho más pop-dance, alejado de la oscuridad y la potencia vocal a la que nos tenía acostumbrados, para rodearse de productores internacionales de la talla de Tommy Mottola.
Sin embargo, en su conversación con los presentadores, Mónica ha mirado atrás con una perspectiva crítica y honesta. Su decepción no radica en el éxito comercial del disco, que fue moderado pero no un fracaso, sino en la pérdida de su identidad artística. "No era yo", confiesa mientras relata cómo ese proyecto la obligó a encajar en un molde que no le pertenecía. La presión por triunfar a lo grande, por sumarse a la ola de Shakira o Ricky Martin, la llevó por un camino que, si bien ofrecía una promesa como telón de fondo, la alejó de su propia esencia como artista.
Esta autocrítica subraya una batalla común en la industria: la tensión entre la visión del artista y las directrices comerciales. Mónica Naranjo, con la madurez que le han otorgado los años de experiencia, ahora ve 'Chicas malas' como un momento en el que se dejó arrastrar, una fase en la que su deseo por alcanzar lo más alto primó sobre la autenticidad de su expresión. Una lección vital para cualquier creador, desde luego.
La paz de las decisiones propias
Pero la entrevista no solo ha abordado su pasado profesional, ya que Mónica también se ha abierto sobre aspectos profundamente personales que refuerzan su filosofía actual de vida. La artista compartió detalles íntimos sobre su plan de ser madre es un testimonio de su madurez y responsabilidad. Priorizó su bienestar y la posible calidad de vida de ese futuro hijo, antes que seguir un impulso que no sentía completamente suyo. Esta decisión, tomada desde la honestidad, es otro ejemplo de cómo la cantante elige su camino, aunque sea del agrado de todos.
Volviendo a su música y tras el error que fue grabar 'Chicas malas', Mónica Naranjo se tomó un tiempo y, tras su regreso, con 'Tarántula' (2008) -un álbum que marcó su reconciliación con la artista visceral y potente que el público amaba-, volvió con un aprendizaje a la fuerza: la importancia de ser fiel a sí misma. Hoy, no solo sigue siendo una de las voces más reconocibles de la música en España, sino que ha sabido diversificar su carrera de éxito en televisión y otros proyectos, siempre desde la honestidad y la pasión. ¡De todo se aprende!