Manizha, la revolución de la mujer rusa llega a Eurovisión

La joven intérprete ha sido denunciada por “incitación al odio o enemistad” al enviar al festival un tema con el que quiere derribar los estereotipos y pre
Rusia
  • EBU / THOMAS HANSES
CADENA 100

Coordinador digital del Grupo COPE

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"No entiendo de qué va". Valentina Matviyenko, presidenta del Consejo de la Federación de Rusia y una de las mujeres más poderosas del país, se mostró en el mes de marzo abiertamente estupefecta por la canción que su nación había elegido para competir en el festival de Eurovisión 2021. Lo hizo en pleno directo durante una sesión parlamentaria retransmitida a través de televisión. Una senadora había denunciado que el tema "no tenía sentido" y, además, se había sentido ofendida por los "bailes afroamericanos" de la coreografía. Valentina Matviyenko le dio la razón: "Estoy muy sorprendida, como muchos rusos, por la aparición y la canción de Manizha. No podemos entender lo que pasó. Recomiendo a los que aún no han leído la letra que lo hagan (...) Es una tontería. No entiendo de qué se trata", dijo de forma rotunda.

Lo cierto es que la 'oficialidad rusa' no comulga con la elección de la joven Manizha y su canción "Russian Woman" ("Mujer Rusa"), candidatura seleccionada para Eurovisión precisamente el pasado 8 de marzo, día internacional de la Mujer. La joven intérprete, sin demasiado nombre hasta entonces, se impuso en una gala improvisada que la televisión rusa Channel One organizó una vez que la banda Little Big se cayera del proyecto tras la frustada edición de 2020. Y lo hizo con un tema abiertamente feminista con el que la artista pretende denunciar los estereotipos y prejuicios que padecen las mujeres en Rusia. Toda una declaración de intenciones en un país tan irreflexivo en esta cuestión.



“Eres hermosa en general, pero podrías perder peso. Ya tienes más de 30 años. Hola, ¿dónde están tus hijos?”, dice la letra del tema, en el que se combina el ruso con el inglés al igual que se conjugan en un mismo trabajo estilos tan diferentes como el pop, el rap y el folk. Tras la sacudida por su victoria - ganó con el 39,7% del apoyo de la audiencia - el comité de investigación ruso, a petición de una asociación de veteranos de guerra, abrió un caso sobre su letra y su supuesta “incitación al odio o enemistad”. Fue, finalmente, rechazada.

Pero la semilla de la 'revolución' ha germinado. El giro en el estilo habitual de canciones y letras que Rusia ha llevado a Eurovisión ha puesto a Manizha en el disparadero. La cantante, además, cuenta con numerosas cicatrices en su línea de vida. Manizha llegó con su familia a Moscú a mediados de la década de los 90 huyendo de la guerra civil en Tayikistán. El divorcio de sus padres le marcó de forma muy importante, al igual que el acoso que sufrió en el colegio porque al principio no hablaba bien ruso y por su aspecto “no eslavo”.

Manizha siempre ha creído en la música y ha peleado hasta el cansancio para lograr su sueño. Incluso se marchó a Londres con una mano delante y otra detrás para avanzar en su carrera musical. Pero las cosas no salieron como esperaba y regresó a Rusia para acabar despuntando en su cuenta de Instagram por su doble voz: la voz de cantante y la voz de mujer luchadora y comprometida con el feminismo, el racismo o los derechos de los homosexuales en un país como Rusia. En Instagram suma ya más de 450.000 'followers'.

"Puede que a algunas personas no les guste la canción. Puede que no les guste la melodía o la forma en que me visto. Es normal. Eso pasa. Pero lo más importante es que esta canción ha incitado a mucha gente a hablar sobre los temas que actualmente están en la agenda mundial", cuenta en sus entrevistas previas al festival.

Manizha no niega que los primeros días posteriores a su triunfo fueron difíciles por la presión a la que se vio sometida. Pero, lejos de amilanarse, sacó fuerza de sus entrañas para seguir adelante con el proyecto eurovisivo. “Mi aparición en el escenario de Eurovisión es otro intento de eliminar diferentes tabúes y decir: ‘tenemos mucha gente en Rusia moderna, abierta, que elige cómo vivir y que también quiere ser escuchada’”. Sin sutilezas durante su actuación para Eurovisión, Manizha sale del interior del vestido de una matrioska como metáfora de su liberación ante el yugo del machismo ruso mientras en los fondos se homenajea a todas sus compatriotas, sea cual su condición.

El gobierno ruso calla ante esta candidatura aunque Dmitry Peskov, portavoz personal de Vladimir Putin, despachó el tema de forma superficial: "Estamos hablando de un programa donde actúan mujeres barbudas o cantantes disfrazadas de gallinas. No creo que este asunto merezca nuestra atención", dijo, mientras Manizha ultimaba en Moscú su particular 'revolución rusa' en Eurovisión.

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