Leiva habla sin tapujos antes de que ‘Gigante’ vea la luz: “Tuve ataques de pánico que me congelaban”

El cantante y compositor madrileño, Leiva, se desnuda en su entrevista más personal en la que habla de sus problemas mentales, del final de Pereza y de lo que será su nuevo trabajo, ‘Gigante’

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Leiva

Rodrigo Garcinuño

Madrid - Publicado el

3 min lectura

Leiva ha querido mostrase al mundo tal y como es antes de que vea la luz su séptimo trabajo de estudio en solitario, ‘Gigante’, que se publicará el próximo 4 de abril. En una reciente entrevista a El País ha hablado de los demonios que le rondan la cabeza, así como de los últimos días de Pereza antes de separarse definitivamente.

El artista hablaba sin tapujos de los problemas que le rondaron por la cabeza y que, a día de hoy, no han llegado a desaparecer del todo, “tuve el síntoma por definición de ataques de pánico que te congelan y te bloquean y que te da miedo todo y con los años he ido domándolo, aprendiendo a convivir con ello porque nunca han desaparecido, sí los episodios más agresivos, pero de vez en cuando tengo recordatorios fuertes, pero me asustan un poquito menos, ya sé que está a mi lado y me toca el hombro y me dice: ‘Hola’”.

Levia aseguraba que estuvo “en terapia un par de años y tomando medicación porque se me fue un poco de madre. Apareció Maca (Macarena García) en mi vida y fue como un ángel de la guarda, me curó, me sacó de ahí y, aún hoy, sigue siendo un ángel de la guarda, alguien de mi familia que me sigue dando la sensación de casa. Me salvó el pellejo”.

También recordaba aquello que más le acaba por bloquear y que “está directamente ligado con la autoestima o con la confianza en uno mismo, es tratar de no defraudar a la gente que me sigue y seguir teniendo cosas que contar que hablen de ellos, yo a estas alturas de mi carrera, mis ambiciones no son conquistar a la chavalería, ellos están con la antena puesta en otras cosas. En estos tiempos donde todo va tan deprisa, me gusta ir a grabar despacio, ir despojándote de un montón de cosas para quedarte con lo esencial”.

EL FINAL DE PEREZA

Leiva contaba los últimos días de Pereza, una comunión en la que Rubén y él mismo se encontraban, musicalmente hablando, en puntos diferentes por eso confesaba que “el problema fue que llegó un punto donde hacer un disco y confeccionar un repertorio para el disco se nos empezó a complicar personalmente, yo lo entiendo y empatizo porque, ya en los últimos discos, se venían quedando fuera muchas canciones de Rubén, y él empezó a reivindicarse y empezó a sufrir por ello, cosa que entendí y entiendo perfectamente”.

Rubén intentó salvar las diferencias con una idea que a Levia le pareció “brillante, me dijo que por qué no hacíamos un disco doble con diez canciones suyas y diez canciones mías y que se llame ‘L y R’, como el estéreo: Leiva y Rubén. Y claro, ahí los dos nos dimos cuenta de que estamos hablando de dos discos en solitario. Y ahí, de una manera muy rápida, responsable e inteligente entendimos que estábamos poniendo en riesgo nuestra amistad y nos separamos. Durante ese tiempo es verdad que nuestra relación se estropeó un poco, pero en seguida volvimos a lo nuestro y seguimos siendo hermanos y muy amigos”.

LOS CONSEJOS A LOS MÚSICOS QUE ESTÁN EMPEZANDO

Leiva tiene muy claro lo que hay que hacer en el mundo de la música, y pasa por ser fiel a tus ideales, eso sí, a la hora de aconsejar a los nuevos músicos, señalaba que había “cometido tantos errores en mi vida que yo creo que me costaría mucho decirle algo a alguien. Yo creo que a un chaval ahora de 20 años, o de 16 años que empieza, le diría que su carrera no la dicte un algoritmo, siento que ese es un enorme error porque te vas a subir a un ritmo y una tendencia que pasará de moda, yo creo que hay que apostar por una manera de hacer las cosas, es el camino más largo pero el más eficaz, yo creo que el monstruo del algoritmo se va a cansar de ti muy pronto”.

Recordaba también la dificultad que existe hoy en día en la industria musical, “Es difícil prestar atención a algo, porque está todo lleno de estímulos, y mi sensación es que todo va tan deprisa que no me da tiempo a pararme en nada, entonces, creo que hay un estado de desquicie importante en el mundo de la música. Ahora mismo, a un músico se le exige ser director de marketing, experto en redes sociales, compositor y mánager y eso es imposible. Hay que hacer canciones y la energía no la puedes tener en todo eso porque te vuelves loco”.

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