Leiva, una carrera en la música por accidente: el suceso por el que empezó a sacar sus emociones en forma de canción
Leiva ya confesó ese accidente, que pudo acabar en tragedia, que supo reconducir para dar forma a una carrera musical brillante
Leiva y el accidente en el que perdió un ojo y dio comienzo a su carrera musical
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Que Leiva es de esos nombres dentro de la historia de la música en español que deben escribirse en mayúsculas, no hay duda alguna. Le conocimos como parte de aquel dúo Pereza en el que el otro 50% era Rubén Pozo. Pero lo cierto es que lleva casi década y media marcando camino con la huella de sus propios pies en solitario. Un sonido pop con desgarro roquero que le han convertido, entre otras cosas, en parte de la mejor variedad musical que escuchas en CADENA 100. Eso, y en una figura referente del género.
Lo último que nos ha regalado, sacado de su chistera de mago musical, ‘Gigante’. Un disco formado por 14 pistas y que no son sino la certificación de que se encuentra en el mejor momento de su carrera. La misma que, quizás, no hubiese discurrido por los mismos derroteros o no hubiese tenido, siquiera, lugar de no ser por un accidente que padeció de pequeño.
Un accidente que le costó un ojo
Sí, un accidente. Aunque puede que ya hayas escuchado la historia, porque él mismo se ha encargado de hablar de ello en diferentes entrevistas, creemos importante rescatarla. Sobre todo, porque habla de esa manera de poner otro enfoque a la vida cuando en medio de esta se nos cruza algo que no estaba en nuestros planes. Que es, justo, lo que vivió en sus carnes José Miguel Conejo Torres -nombre de pila del cantante-.
En plena promoción de su álbum ‘Cuando te muerdes el labio’, lanzado en 2021, acudió a un canal de YouTube en México en el que relató esa circunstancia que, aunque para sus padres fue un trauma, él experimentó desde la serenidad que da la inconsciencia en la infancia: “Yo tuve un accidente muy joven, con 12 años, y perdí el ojo izquierdo. Fue muy traumático para mis padres, pero no para mi", explicaba antes de ahondar en que se trató de un percance doble: "Estaba en el hospital con un brazo roto. Me había caído con un skate, porque yo era un niño muy inquieto. Y después tuve un accidente con una pistola de perdigones”.
¿Cómo lo interiorizó? “Automáticamente, dejé de ver con ese ojo para siempre, pero yo lo único que quería era salir del hospital para jugar a la pelota. Que me dijeran que no iba a ver más pues no tenía esa dimensión. Yo no podía hacerme cargo de eso, así que automáticamente salí porque yo quería vivir”, relataba en lo que se nos ha quedado como una de las lecciones de fortaleza y de reenfoque más poderosas que recordamos que nos haya dado un artista en mucho tiempo.
El génesis del artista que hoy es
Fue a raíz de aquello que comenzó a dar forma a los sentimientos y emociones a través de canciones. El génesis de lo que hoy es, lo encontramos en lo que pudo ser un desgracia de niñez y que quedó en la pérdida de visión de un ojo que le azuzó a llevar su ingenio a cotas mayores: “Tuve que ir tranquilizando mi inquietud de todo y empecé a conectar con la música muy pronto, por lo que por ese traumático accidente seguramente hoy estemos aquí”. Sincero y directo.
Además, añadía lo que le contó el médico para quitar hierro al asunto en un momento de tanta tensión familiar y ante lo que el propio Leiva podía haber reaccionado de otra manera: “Piensa de todas las cosas que puedes perder que tengas dos ¿Cuál es la menos importante? El ojo. Tu vida va a ser exactamente igual que era antes de ayer". Y lo fue. O no. Porque, aquel día, empezó a forjarse la leyenda de la música que, ahora mismo, tenemos ante nuestros oídos.