'I want it that way' de Backstreet Boys: te explicamos su proceso de creación y por qué se convirtió en uno de los grandes números 1 de los 90
La canción de fue compuesta en Suecia y tuvo dos versiones muy distintas
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El pop de finales de los 90 no se podría entender sin la figura de los Backstreet Boys. La boy band estadounidense se convirtió en un fenómeno mundial, pero si hay una canción que define su éxito, esa es sin duda 'I want it that way'. Lanzada en 1999 como el sencillo principal de su tercer álbum, 'Millennium', la canción escaló hasta lo más alto de las listas de éxitos en más de 25 países. Pero, ¿qué la hace tan especial? La respuesta es tan fascinante como el enigma que esconde su letra.
La mente maestra sueca detrás del éxito
La historia de "I want it that way' tiene su origen en el estudio de grabación Cheiron, en Estocolmo, el mismo lugar donde nacieron muchos de los números 1 que definieron la década de los 90. Allí trabajaba Max Martin -un joven productor y compositor sueco que, por aquel entonces, estaba perfeccionando su inglés- y Andreas Carlsson -otro talentoso compositor que había renunciado a sus propios sueños de ser una estrella del pop tras telonear a los propios Backstreet Boys en 1996-.
Juntos, Martin y Carlsson dieron vida a una melodía que nació del puro azar. Max llegó un día al estudio con la idea principal, una melodía pegadiza y una frase inicial que sonaría en todo el mundo: "You are my fire, the one desire". El resto de la letra, en cambio, se convirtió en un auténtico desafío. La barrera del idioma de Martin provocó que las frases, aunque sonaran bien, no tuvieran un sentido completamente lógico en su conjunto. Este hecho, que años más tarde el propio Max reconocería, es lo que confiere a la canción ese aura de misterio y ambigüedad. La frase "I want it that way", aparentemente simple, generó una confusión que ha sido objeto de debate durante décadas.
La canción comienza con una melodía de guitarra acústica que se ha llegado a comparar con la introducción de 'Nothing else matters' de Metallica. Y es que, aunque no es una copia, los propios compositores han admitido la influencia del legendario riff de Kirk Hammett, adaptándolo al estilo del pop. Es un detalle curioso que muestra cómo los creadores de los distintos éxitos de la historia de la música se inspiran en géneros tan distintos como el heavy metal para crear algo nuevo y único.
El sello discográfico de Backstreet Boys, Jive Records, se dio cuenta entonces de que la letra de 'I want it that way' no tenía mucho sentido, así que insistieron en que la banda grabara una segunda versión con un mensaje más claro. El resultado fue un tema llamado "No goodbyes", que tenía una lírica completamente distinta, eliminando toda la ambigüedad del original.
Sin embargo, a la banda no le gustó esta nueva versión y, a pesar de que las letras eran más entendibles, sentían que el tema había perdido su encanto y la magia que lo hacía especial. Uno de ellos, Kevin Richardson, ha declarado en varias ocasiones que la versión original, con todas sus rarezas, era la que sonaba mejor y la que tenía la emoción genuina. Por eso, decidieron, en un acto de fe y confianza en su instinto, que la versión del disco sería la original. Y, oye, no se equivocaron.
Un número 1 global por una simple razón
A pesar de las dudas iniciales y la confusión de la letra, 'I want it that way' se convirtió en un fenómeno global sin precedentes. La canción encabezó las listas de éxitos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y España, entre muchos otros países. De hecho, se mantuvo 23 semanas seguidas en las listas del United world chart singles, convirtiéndose en el tema más exitoso de una boy band.
El éxito de la canción demuestra que, a veces, la perspicacia y la intuición superan a la lógica. Y es que la poderosa combinación de la melodía inolvidable de Max Martin, la perfecta interpretación vocal de los Backstreet Boys y el magnetismo de una ambigüedad lírica creó algo que resonaba entre el público a una escala más profundo. No importaba lo que la canción quisiera decir, sinó cómo te hacía sentir. 'I want it that way' no solo fue un número 1 que perdura hoy en día; es un himno generacional que ha demostrado que una gran canción no necesita ser un poema perfectamente hilado para ser una obra maestra. Solo necesita tener alma.