"Knockin' on Heaven's Door": la belleza del cielo

Muchos han sido los cantantes que han puesto su voz para armonizar ese fervor con esa mirada a la belleza de la vida en sus canciones

PA / Cordon Press

Bob Dylan

Jesús Luis Sacristán

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Agosto. Ese mes que llena de alegría a muchos porque salen de vacaciones. Incluso los que vuelven tienen puentes y fines de semana para aprovechar. Los pueblos se llenan de fiestas que se incrementan en el puente de La Asunción de La Virgen y San Roque. El mes, indudablemente, huele a celebración. Como tantos jóvenes estos días en Roma, donde celebran el Jubileo Juvenil en este año.

Muchos han sido los cantantes que han puesto su voz para armonizar ese fervor con esa mirada a la belleza de la vida en sus canciones. Y sino que se lo pregunten a Bob Dylan en su actuación ante el Papa Juan Pablo II y los jóvenes en el año 1997, un 27 de septiembre en Bolonia. El tema fue "Knockin' on Heaven's Door" - “Llamando a la puerta del Cielo”-. Le había escrito el propio cantante en 1973 para la película Pat Garrett and Billy the Kid. En ella Patt Garret es un sheriff que va en busca del huido forajido Billy the Kid.

Juan Pablo II había promovido el diálogo entre la Fe y la cultura con el mundo del arte y de la música. Esto le llevó a tener diversos eventos donde cantantes como Bono de U2, Tom Jones o Alicia Keys actuaron, sin olvidar el impactante Ave María de Niña Pastori en Cuatro Vientos (Madrid) en el último viaje de este Papa a España.

Aunque el tema en cuestión lo ha interpretado en multitud de eventos, tiene una conexión de temas de Fe, diálogo y encuentro entre lo divino y lo humano, así como la invitación a construir una sociedad de amor y fraternidad agregando otros valores. Así lo vio el propio Papa en su reflexión para ese momento.

Es una muestra de otros artistas como Aretha Franklin que han actuado con su música gospeliana o de valores ante Benedicto XVI o Francisco. Una armonía llena de belleza porque el Papa actual León XIV citando a San Agustín recordará que “quien canta, ora dos veces”. Y nunca mejor dicho.