CINE EN CASA

Cine confinado, con Luis Moreno

Hoy en Cinema Jaén proyectamos “The Rider” y "Cadenas rotas"
Cine confinado, con Luis Moreno

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Como de costumbre haré una recomendación doble para la “encerrona”. Y para no perder las buenas costumbres, empezamos con el cine clásico. En esta ocasión nos vamos a finales del siglo XIX, justo cuando un humilde herrero es enviado a educarse a Londres, gracias al dinero de un benefactor cuya identidad desconoce: “Cadenas rotas”.

“Cadenas rotas”, porque así fue como el régimen franquista tituló a esta adaptación de la célebre novela “Grandes esperanzas” de Charles Dickens, se estrenó en 1.946 y con el paso del tiempo se ha convertido en una película imprescindible, de esas que lo tienen todo: drama, comedia, terror, etc.

Dirigida por el siempre genial David Lean, esta película es un ejemplo de elegancia, de delicadeza y buen gusto. El dominio de la técnica cinematográfica es sencillamente abrumador, siendo imposible no rendirse ante semejante sinfonía de planos. La primera parte de la película, justo hasta que el protagonista se convierte en adolescente, roza la perfección. Sencillamente genial.

Si juntáramos “Un espíritu burlón”, “Breve encuentro” y “Cadenas rotas”, creo que nos encontraríamos con una de las trilogías románticas más memorables de la historia del séptimo arte. Imprescindibles para cualquier cinéfilo de pro.

Estamos ante una función que rebosa belleza formal, con una puesta en escena portentosa y una fotografía en glorioso blanco y negro que entronca con el expresionismo alemán. Fue la época dorada del cine británico y, quizá, el momento más brillante de David Lean. Sí, ya sé que luego vinieron títulos maravillosos como “Lawrence de Arabia”, “Doctor Zhivago” o “La hija de Ryan”, además de premios, reconocimientos y condecoraciones, pero la brillantez sublime de aquellos años cuarenta todavía sigue resultando especial.

En “Cadenas rotas” se aprecia la elegancia cinematográfica. Todo discurre en medio de una sinfonía de planos sencillamente asombrosa. Se trata de un recital artístico en toda regla, aunque claro, un año antes, en el 45, Lean ya había filmado “Breve encuentro”, seguramente el drama romántico más sentido y sensible de la historia del cine.

Luego, en la película, está la sombra de Dickens, con sus relatos siempre tenebrosos y retorcidas pasiones. Aquí nos plantea el conflicto entre una vida sencilla y humilde en el campo y la ostentación del lujo superficial. Porque los sueños nunca resultan ser tan maravillosos como pensábamos y la maldad, siempre la maldad, acecha con sus sucias garras a los espíritus más nobles. Son historias perfectas para ser trasplantadas a la gran pantalla, con personajes siniestros que viven en las sombras, jodiendo la vida a quienes pecan de ingenuidad y consiguiendo que su negrura inunde la realidad.

FRASE: “Nunca hagas caso de las apariencias, sino de las evidencias".

Dejamos el clasicismo y nos adentramos en el cine contemporáneo. En 2017 la “Asociación de Críticos Norteamericanos” consideró que una de las mejores películas independientes del año, era la historia de una estrella del rodeo que, al sufrir un accidente, vuelve a su casa completamente perdido y frustrado: “The rider”.

Podría decirse que “The rider” es un western moderno pero, lo que resulta evidente, es que nos encontramos ante una inusual película dotada de gran sensibilidad, sobre todo si tenemos en cuenta la historia que aborda. El fracaso y la desorientación en la vida de un joven que lo ha tenido todo en su contra, se dan cita en esta asombrosa producción que retrata el lado más inclemente del nuevo oeste norteamericano.

La película fue dirigida por una joven realizadora chino-estadounidense, Chloé Zhao, que con su tercera película demostró un talento excepcional. La fuerza de sus imágenes y el lirismo que se desprende de ellas, entroncan directamente con el movimiento neorrealista italiano e, incluso, con el cine reflexivo al que nos tiene acostumbrados el gran Terrence Malick.

Curiosamente, “The rider” está interpretada por su propio protagonista en la vida real, cosa que la acerca a la docuficción y que le otorga un plus de autenticidad. Desde luego, Brady Jandreau, el personaje principal de la historia, perfectamente podría ganarse la vida como actor; aunque aquí, lo importante sea reconocer los valores de una historia que tratan de explorar lo que significa ser un hombre.

FRASE: “No sirvo para nada si no puedo hacer lo único que sé hacer".

CADENA 100