Cómo gestionar el estrés: La increíble regla del 135

¿Cuántas tareas te propones al día? ¿Cuántas de ellas eres capaz de cumplir al final de la jornada? ¿Crees que sabes organizar bien tu tiempo?

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Hay personas que, aun exprimiendo al máximo sus ratos libres, a menudo tienen la sensación de no haber cumplido con su objetivo, o tienden a cargar con más quehaceres diarios de los que en realidad pueden soportar. 

Pues bien, hay una teoría que, pese a carecer de evidencia científica, puede ayudarnos a definir prioridades, y a no frustrarnos si no somos capaces de tachar de la lista todas las tareas que teníamos en mente al inicio del día. 
Nos referimos a “la regla del 135”, según la cual, deberíamos clasificar las labores en función de su importancia, y así establecer un máximo diario para no colapsar y que estas resulten productivas. 

La clave reside en estos tres números: 1, 3 y 5. 

Una tarea crucial al día 

¿Qué acciones podríamos considerar realmente fundamentales? Convendría incluir en esta categoría una mudanza, una entrevista de trabajo, una conversación seria con tu jefeun familiar o tu parejadar a luz o casarse; asistir a un juicio como parte implicada, hacer la declaración de la renta etc... Si bien es cierto que esta última tarea pierde toda su importancia si se la compara con casarse, por ejemplo, sí puede cobrarla en relación con hacer la cama. Resulta difícil clasificar las tareas, pero cada cual sabe qué acciones son más primordiales en relación al conjunto, y es preciso elegir una de entre todas para dedicarnos solo a ella. 

Tres acciones de mediana importancia 

Es lógico que seamos capaces de ejecutar más tareas si su peso es menor. Nos referimos en este punto, por ejemplo, a apuntarnos al gimnasio, asistir a un concierto, o a cualquier otro plan cultural o social que no se presente a diario... También, a hacer la compra, enviar una carta, practicar deporte en general, leer etc. 

Cinco labores de importancia menor 

Se trata de tareas que hacemos casi de forma sistemática, que no requieren de apenas esfuerzo y, por ello, podemos llevarlas a cabo sin colapsar ni dejar de lado lo realmente importante: Tirar la basura, preparar el desayuno, ordenar la habitación, pasear el perro (aunque cuando estemos cansados nos parezca todo un mundo); regar las plantas, hacer la colada etc. 


No perdamos de vista que las prioridades no son las mismas para todo el mundo, pero es preferible hacer menos cosas y que resulten productivasa agobiarse y no centrar la atención en ninguna.  
Ya sabes... Si al final del día has cumplido la regla del 135, siéntete satisfecho. Y si no, recuerda que no somos máquinas y date una tregua; mañana puede ser un gran día para ponerse al día. 

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