El común error que se comete con el roscón de Reyes y escandaliza a los expertos

Se acerca uno de los momentos más esperados del año con la llegada de los Reyes Magos, su mágica y el clásico dulce que marca la diferencia los 6 de enero
El común error que se comete con el roscón de Reyes y escandaliza a los expertos

 

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Quedan 4 días para uno de los momentos más esperados y mágicos del año: la llegada de los Reyes Magos. La mágica reina en los hogares y el espíritu jovial de los menores de las casas se contagia. Pero además de los regalos y los momentos en familia, hay algo muy dulce que marca la diferencia ese día y no es otra cosa que el famoso roscón de Reyes.

La recta final de las Navidades de este año llegan al final, pero todavía queda la guinda del pastél. Algo que activa la maquinaria de cientos de establecimientos hosteleros, confiterías y pastelerías del país se pongan manos a la obra para elaborar el más rico del año. De hecho, ya se ha dado la estimación de consumo de roscón de Reyes de este año y oscila la friolera de más de 2 millones y medio de roscones, y esto sólo en Madrid. ¡Qué barbaridad tan dulce!

Aunque su llegada, también hace que surjan algunos interrogantes y otras informaciones que generan debate. Para muchos, se trata de un bollo de sabor inigualable, elaborado con una masa dulce redondeada y adornada con rodajas de fruta confitada o escarchada. Estos son sus ingredientes tradicionales, pero los tiempos cambian, y es cierto que en las últimas décadas su sabor se ha visto ligeramente alterado debido a la introducción de la crema, la nata o el chocolate como relleno. Además, el haba que incluye cada roscón en su interior (la tradición dice que a quien le toca debe hacerse cargo del pago del roscón) va acompañado de otras sorpresas. Para los que tienen una cierta edad, aseguran que poco tiene que ver su aroma actual con respecto al de su infancia.

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Los clásicos defienden que la harina, leche, mantequilla, azúcar, huevo y agua de azahar son los ingredientes necesarios para cumplir con la receta tradicional. El resto es superfluo. Por ello, son muchos los críticos gastronómicos que consideran que la cultura de la bollería industrial, tan arraigada en nuestro país en las últimas tres o cuatro décadas, hace que poco tenga que ver el roscón de nuestros abuelos con el de la actualidad.

La clave está en la nata o el chocolate como relleno, lo que a juicio de algunos críticos, altera el verdadero sabor de un buen roscón, lo cual no implica que para la mayoría de los ciudadanos no resulte igual de sabroso que con su relleno. Al final, lo más importante es disfrutar del roscón de Reyes rodeado de los tuyos, que es lo verdaderamente importante. En eso, nada ha cambiado. ¿Qué opinas? ¿Eres más de la tradición o de un buen relleno?

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