Aprende a hacer bebidas probióticas caseras para cuidar de tu intestino

Conoce todos los beneficios de estos cócteles milagrosos

Redacción CADENA 100

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Si este tipo de bebidas ya eran consumidas 200 años a.d.C por los emperadores chinos bajo el nombre “elixir de la vida y de la juventud” será por algo. Ahora, además, hay estudios científicos que avalan sus numerosas bondades para el organismo.

Las bebidas probióticas mejoran la salud intestinal gracias al mantenimiento de su flora, y por ende todos aquellos aspectos que derivan del buen funcionamiento del intestino, pero además reducen los problemas de estrés y ansiedad, mejoran el sistema inmunitario y  mejoran la apariencia de la piel.
 

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Pero, ¿qué son los probióticos? Son cultivos y bacterias vivas que ayudan a mantener una flora intestinal sana, y que pueden obtenerse a partir de procesos de fermentación de algunos alimentos.

Dentro de este tipo de bebidas, todo un mundo de posibilidades que parten de los diferentes hongos utilizados. Los más populares son la Kombucha y el Kéfir, viralizados por actrices y personajes públicos del mundo fitness.

Además de estas dos variedades existen diferentes tipos, como el Jun o los sueros lácteos, que ofrecen diferentes posibilidades de consumo al ser mezclados con tés, frutas y verduras.
 

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La palabra kéfir significa en turco “sensación de bienestar” y se trata de una bebida elaborada a partir de granos de kéfir de agua o de leche que descomponen los azúcares en el proceso de fermentación para crear probióticos.

Este tipo de bebida es considerada en China como el elixir de la eterna juventud. Se realiza a partir de lo que denominan hongo madre, un tipo de hongo plano y gelatinoso que metaboliza en la fermentación el té negro y el azúcar empleados en su preparación.

Es consumida habitualmente por aquellos que practican yoga para ayudar al sistema inmunológico y para obtener energía. El Jun tiene una preparación similar a la kombucha, se utiliza para ello el hongo de jun, y se sustituye el té negro y el azúcar por té blanco o verde y miel, dando como resultado un sabor menos ácido que el de esta.


El suero lácteo o las bebidas de fermentación espontánea son los preparados probióticos más fáciles de preparar. Se elaboran a partir de frutas u hortalizas y edulcorantes, dando como resultado potentes concentrados beneficiosos para la salud.

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