¿Sabes para qué sirve el bolsillito de los pantalones vaqueros que parece de adorno?

Es el básico de los básicos pero, ¿cuáles son los orígenes del vaquero? ¿Por qué sigue siendo una de nuestras prendas preferidas?
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La prenda más popular del mundo

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Redacción CADENA 100

Tiempo de lectura: 3’

El vaquero... esa prenda presente en todos los armarios, y que puede ser la base de todo tipo de estilismos. Gracias a su tejido, práctico y resistente, a su comodidad y estética, se reinventa temporada tras temporada y esta, además, ha vuelto con el llamado "efecto lavado", una tendencia que supone una vuelta a los años ochenta y que ayuda a dar salida a prendas del pasado, una opción para reciclar esos viejos pantalones y aportar un pequeño granito de arena para cuidar el planeta.

Para conseguir este efecto, solo tienes que elegir una o dos de los vaqueros que no utilices y, con mucha precaución, aplicar lejía hasta conseguir este efecto que es el último grito esta primavvera.

¿Y qué hay del pequeño bolsillo que asoma de uno de los principales? Quizá nunca te lo hayas planteado, pero lo cierto es que este detalle tiene historia, aunque hoy se conserve por razones estéticas. La razón es la siguiente: En la década de 1800, los cowboys, para los que los vaqueros se convirtieron en una prenda imprescindible, solían llevar sus relojes de bolsillo colgados de una cadena del chaleco. Así pues, Levi Strauss introdujo este pequeño bolsillo en sus pantalones para que pudieran guardar el reloj y que no se les perdiera ni rompiera.

¿Sabes para qué sirve el bolsillito de los pantalones vaqueros que parece de adorno?

Este famoso  tejido tiene influencia en la sociedad desde que se desarrollara en Nimes, Francia. Después, a mediados del XIX, un comerciante de Baviera, Levi Strauss, se instalaba en San Francisco para vender tiendas de campaña a los mineros, pero la preocupación era otra: la resistencia de los pantalones a la rudeza del trabajo y al peso de las pepitas de oro que guardaban en los bolsillos y que rompían constantemente.

Fue entonces cuando ideó unos pantalones resistentes al agua, al frío y a las piedras para los buscadores de oro. Con ayuda del sastre Jacob Davis, Strauss reforzó los pantalones confeccionados con denim en color marrón con remaches de cobre.
Así nacieron los vaqueros tal como los conocemos. “Un modelo que evolucionó, y que granjeros y vaqueros incluyeron en su uniforme de trabajo”, según la estilista Pepa Fernández .
El color azul índigo apareció cuando los genoveses tiñeron la tela. En 1934, el señor Strauss dio un paso más y lanzó al mercado el primer modelo diseñado exclusivamente para las mujeres que trabajaban en la agricultura.

El denim también se instaló en el lejano oriente y se convirtió en uniforme de cowboys, sheriffs y forajidos, “prendas duras para tipos duros”, añade la estilista, para quien no pasa por alto la importancia de este tejido en Hollywood cuando estrellas como Marlon Brando, James Deam o Marilyn Monroe lo incluyeron en su vestidor.
Sin embargo, su irrupción en la moda y en el glamur de Hollywood llegó en los 50, gracias a estrellas como Elvis Presley o los citados Marlon Brando o Marilyn Monroe, que empezaron a popularizar esta prenda; así fue como se convirtieron en iconos del vestir.
Además, por aquel entonces, el vaquero se convierte en símbolo de la joven contracultura. Era el uniforme de la rebeldía y de la libertad, de la protesta social. En la década de los 70, el denim alcanza su máxima expresión con el patrón en forma de campana, y se convierte en la prenda favorita de Mick Jagger, Bob Marley, Debbie Harry, John Lenon o Steve McQueen.

En los 90, modelos como Kate Moss, Claudia Shiffer, Carla Bruni o Naomi Campbell los lucieron rectos, pitillos campana a modo “shorts”. En este momento, se desata una locura por este tejido que se presenta rasgado, bordado, desteñidos, decolorado en pantalones, cazadoras, camisas.
“Este tejido obsesiona, engancha”, dice Pepa Fernández, quien asegura que esta temporada vuelve a imperar el look total denim, pero con acabados desgastados”, un estilismo que requiere prendas que sienten bien.

El tejido denim también cambio el “dresscode” social. Y es que, se puede asistir a un evento con prendas vaqueras combinadas con otras más sofisticadas y elegantes.

Con perlas, cortos, bermudas, "boyfriend" o "ciberajustados", como dice aquella canción de La cabra mecánica... Los vaqueros no pasan de moda, se reinventan cada año, y envejecen como el vino, pues nos dan un toque vintage que nos encanta.

¡Larga vida al vaquero!

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