Si nos fijamos bien, los perros son mucho más listos de lo que pensamos y, a veces, pasan cosas como la que le ocurrió a una mujer que cada tarde, a la hora de la siesta, recibía la visita de un perro que se echaba a dormir para después desaparecer.

Un día decidió atar una nota en su correa con el siguiente mensaje:

“Me gustaría saber quién es el dueño de este maravilloso perro adorable, y preguntar si usted es consciente de que casi todas las tardes su perro viene a mi casa para echarse una siesta”.


perro

Al día siguiente, el perro volvió con una respuesta más que justificada:

“Vive en una casa con seis hijos; dos, menores de tres años, y está intentando recuperar horas de sueño. ¿Puedo ir con él mañana”?

Me imagino al padre o a la madre y al perro tumbados en el césped de la señora, y me da la risa solo de pensarlo.

Muy buen comienzo de semana, y un abrazo de Jordi Cruz, familia.