Con el verano sacamos el calzado más típico de la época estival: las sandalias y las chanclas. Llevas todo el año esperando el momento de sacarlas del armario y calzártelas. No ocupan nada, son fresquitas y las hay de mil colores... Las chanclas son sin duda, junto con el bikini y el bañador, el complemento más usado en verano.

¿Es malo ponerse chanclas todos los días?

Las chanclas no sujetan el pie y nos obligan a hacer un sobreesfuerzo al andar. No son malas en sí, pero abusar de ellas puede provocarnos grietas, rozaduras o algo un poco más doloroso: la fascitis plantar, una inflamación en los tejidos de la planta del pie que va desde el talón hasta los dedos del pie.

Los podólogos advierten sobre las chanclas

Hay sandalias especiales que te irán mejor en caso de fascitis plantar. En estos casos, debemos elegir unas sandalias especiales que nos sujeten el pie y que tengan una buena amortiguación en la zona de la suela.

Llevar chanclas a todas horas puede producirnos otro tipo de lesiones como los esguinces de tobillo. ¿Cuántas veces te has puesto las chanclas y has ido por una zona rocosa, o por zonas en las que notas que se te tuerce el pie? Seguro que más de una vez, y seguro que te has dicho: hoy tendría que haberme puesto unas zapatillas para andar por aquí...

chanclas

Pero no va a ser todo malo... Las chanclas también tienen sus cosas buenas. Usarlas en las duchas y piscinas evita el contagio de hongos y papilomas. Como siempre, todo en la vida con moderación.

Este verano, usa las chanclas con cabeza. Un beso de Ruth Medina.