¿Cuándo fue la última vez que amaneciste con una sonrisa sin causa aparente, agradecido/a con la vida que te ha tocado, en definitiva, feliz?

A veces pensamos que estaremos mucho más satisfechos cuando nos compremos tal cosa, y es que, más allá de los clichés, los bienes materiales aumentan nuestro nivel de felicidad.

Lo sé, lo material solo cubre una necesidad puntual pero es que, en el momento de la compra, no estamos consumiendo algo material en sí mismo, sino la experiencia que esto conlleva y, ¿cuáles serían las vivencias más enriquecedoras de la vida? ¿Casarse? ¿Tener un hijo? ¿Una vocación profesional satisfecha?

viaje

Según un estudio de Booking, el secreto de la felicidad estriba en viajar. Ni más ni menos... da igual que sea a un resort o de mochilero pero, según parece, las escapadas nos cambian la vida y nos llenan más que cualquier otra cosa.

Dicho estudio asegura que empezamos a experimentar el subidón de adrenalina desde la preparación del viaje, y esto nos sirve de alimento para mantener la motivación durante todos esos meses de espera...

Yo solo digo que, aunque un viaje pueda cambiarnos la vida, pienso que se es más feliz intentando sacar la mejor versión de uno mismo a pasear cada día, y eligiendo bien la compañía de viaje diaria, por supuesto.