Seguro que te ha pasado: tienes una entrevista de trabajo, una primera cita o vas a conocer a los padres de tu pareja o a amigos comunes, y quieres ser encantador.

En general nos consideramos personas agradables pero, las primeras veces que entablamos conversación, no siempre nos lucimos como deberíamos o, mejor dicho, estamos tan empeñados en “vomitar nuestras vidas de golpe”, que descuidamos los pequeños detalles, como un análisis previo y sutil de nuestro interlocutor.

Pues bien, a través de un estudio, investigadores de Harvard observaron más de 300 conversaciones cara a cara o por internet, tanto entre conocidos como de desconocidos, introduciendo parámetros o dejando fluir el diálogo...

sensación

Una de estas premisas consistió en preguntar constantemente, frente a no interrogar demasiado durante quince minutos.

Los resultados determinaron que hay una relación directamente proporcional entre preguntar y agradar. ¿Obvio, no? Sin embargo, a veces, el ansia de demostrar nuestras virtudes y encanto hace que perdamos de vista algo que es tan lógico como importante: mostrar interés por el otro.

De todas formas, estarás de acuerdo conmigo en que no es lo mismo prestar atención especial a la vida de nuestros suegros, que hacia una persona atractiva que acabamos de conocer, ¿verdad? En cualquier caso, como dice una amiga cuando nos vemos:

“Mejor cuéntame tú, que mi vida ya me la sé”.

Un abrazo de Jordi Cruz, familia.