Piénsalo: cuando te enfadas con alguien, lo último que te apetece es estar en la misma habitación que la otra persona, aunque sea la que más quieres en este mundo... al final sabes que la solución pasa por acercarte y pedir perdón, hablar las cosas o a veces simplemente plantar un beso o dar un gran abrazo...

Pues bien, ¿y si ese proceso de dejar el orgullo a un lado fuese mucho más ágil? Eso han debido de pensar algunos padres para forzar el acercamiento de sus niños tras una pelea, y este es el resultado...

cami

Seguiremos informando, pero creo que sería una gran estrategia y podría extrapolarse al ámbito de las parejas, de un padre y un hijo o, ¿por qué no? De un empleado y su jefe jajaja... ¿te imaginas? Un abrazo de Jordi Cruz, familia y, ¡que viva el amor en todas sus facetas!

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