Multitud de ciudadanos y turistas se congregaron ayer en Londres para presenciar cómo las campanas de su pulmón dejaban de repicar debido a unas reformas que van a durar ni más ni menos que cuatro años.

Han pasado 158 desde que, un 31 de mayo de 1859, este emblema londinense diera su primera campanada y comenzara a erigirse como uno de los monumentos más aclamados de la ciudad.

Su tañido ha sido el sonido ambiente de Westminster cada quince minutos durante siglo y medio sin descanso, luego no sorprende que necesite remodelar el cristal de la esfera, las manillas y la estructura de la torre.

En cualquier caso, el Big Ben contará con un motor mecánico en una de sus caras para seguir dando la hora con normalidad.

Un abrazo de Jordi Cruz, familia y, para los más acérrimos de los símbolos de Londres, ya sabéis que el tiempo vuela...