Jimeno y Fernando Martín han llegado a la conclusión de que hay cosas que son tan malas que, automáticamente,  se convierten en genialidades. Una oda en forma de podcast a la industria de lo cutre, un monumento a la vergüenza ajena. Luego se les va la olla y empiezan a hablar de otras muchas cosas. ¿Qué esperábais?