Cuando te compras un coche nuevo, durante unos meses puedes disfrutar (o no) de un aroma muy característico: el olor a "coche nuevo". Sin duda, uno de los olores favoritos de los españoles. Sirve incluso para presumir cuando alguien se sube en él.

Pero en China este olor se sitúa en la lista de principales problemas a la hora de adquirir un vehículo. Según el director senior de la web J.D. Power, especializada en temas como este, "este problema supera en más del doble a la siguiente gran preocupación: el alto consumo de combustible".

El 10% de los compradores chinos consideran repulsivo este olor. Y algunas compañías globales estudian ya cómo eliminarlo.

El olor no procede de un perfume, como muchos creen, sino del calentamiento de los materiales de los que está hecho el coche. Sobre todo del cuero y de las maderas de la cabina. Por lo que algunas empresas están desarrollando "sistemas de calentamiento" para que este olor se vaya rápidamente. El coche aprovechará momentos en los que no estemos dentro del vehículo para activar la calefacción, acelerando ese proceso de "horneado" de los materiales. Así, cuando abramos la puerta, el olor escapará para siempre.

Aunque, en una sociedad cada vez más preocupada por el medio ambiente, esta solución no parece factible. Además, en occidente la medida no tendría ningún sentido.

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