Por necesidad de contar nuevas cosas y "por ego también", La Guardia presenta estos días el decimoquinto álbum de estudio de su carrera, cuando se cumplen 35 años del nacimiento de una banda que, según su líder, Manuel España, "no conoce otra forma de vida que no sea la música".

Su retorno discográfico se titula "Por la cara" (Diagonal Music), ya en el mercado, una producción que empezó a gestarse hace 3 años, cuando la idea era lanzar un solo sencillo para conmemorar este aniversario, proyecto que fue creciendo a fuego lento hasta albergar un total de ocho cortes, "directos al turrón".

"Es un disco muy macerado y pensado", destaca España durante una entrevista con Efe celebrada hoy en Madrid a propósito de este trabajo, producido de nuevo por Fran Gude y publicado seis años después del previo "Buena gente" (2011).

Racheadas sesiones de grabación y ensayo en los madrileños Kepplerstudios permitieron afinar los detalles entre pianos, guitarras acústicas y eléctricas, congas, violines y pedal-steel, "nada de imitaciones, solo sonidos de verdad, para que el disco respirara analógico".

"Con el tiempo aprendes a tener paciencia con las cosas", argumenta España (Granada, 1966), autor y músico muy prolífico que en los primeros años de La Guardia, cuando su popularidad estalló con éxitos como "Mil calles llevan hacia ti" o "Cuando brille el sol", podían alumbrar un álbum en solo dos meses.

Frente al carácter homogéneo del seminal "Vámonos" (1988), la elaboración más reposada de este disco se palpa en la variedad de registros, con guiños al rock clásico, al pop añejo, a la ranchera y al tex-mex, incluso a ritmos latinos tipo bamba.

Desde su título mismo hacen "justicia" a una canción muy importante de su historia, "Por la cara", rock and roll del grupo madrileño Johnny Comomollo y sus Gangsters del Ritmo, con el que solían cerrar sus conciertos pero que nunca hasta ahora habían grabado.

"La gente pensaba que era nuestra y nos preguntaban en qué disco estaba incluida. Es, además, una forma de reivindicar las canciones de los años 80", cuenta.

La Guardia fue también una pieza clave de esa década en la forja de un sonido rock característicamente español que, como lamenta España, ha dejado de "programarse en la radiofórmula y, por tanto, de ser masticada en las escuchas de los nuevos grupos".

Convencido de que "la mejor promoción consiste en hacer una buena gira y en que la gente tenga ganas de repetir", el músico lamenta no obstante la excesiva importancia que se le concede hoy en día a la actividad en redes sociales.

"Te miran las reproducciones en YouTube, como si fuésemos monos de feria, a gente que llevamos toda la vida tocando", critica España, que presume de haber "pasado por todas las tribus sociales posibles: indies, roqueros, punkies, tecno..." y de haberse convertido en un grupo intemporal con "canciones que no pasan de moda, porque no iban a la moda en su momento".

En "Por la cara" se mantiene su típico "sello nostálgico festivo" en cortes como "Otro fin de semana", en la línea de grandes éxitos como "Cuando brille el sol".

"La fuerza de los clásicos es una ayuda, pero no hay que relajarse en ellos como en un sofá. Deben ser más bien un trampolín. Hay que seguir trabajando y sacar temas nuevos", apuesta.