Rosana siempre ha querido sentir cerca al público y, ahora, sabemos por qué también se acerca físicamente a los que van a verla a los conciertos.

Acaba de contar que, hace 20 años, cuando realizó su primera gran actuación en la que se dieron cita más de 10.000 personas vio que, a ambos lados del escenario, había dos pantallas gigantes.

Era el inicio de los grandes conciertos pero reaccionó de inmediato y cuenta que al ver esas pantallas preguntó por qué se ponían realmente. Rosana dice que "me explicaron que lo hacían para que la gente que estaba atrás del todo pudiera verme. Yo respondí, pues si ellos no me ven bien lo lógico es que yo baje a verlos!!"

Por ese motivo, Rosana siempre acaba los conciertos del mismo modo: "desde entonces, en cada concierto me bajo a verlos de cerca, a darles abrazos, y a decirles gracias por venir a verme; por hacer todo el ritual que implica ello; comprar la entrada, conducir hasta el lugar del concierto, hacer la fila...así que GRACIAS por el tiempo que se toman en venir a divertirse conmigo en los conciertos".

Queda clara la humanidad de la artista y el eterno agradecimiento a su público.

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