Hace hoy casi un mes te contábamos que Leiva se había encargado de la producción del nuevo álbum de Joaquín Sabina. Ahora, a falta del lanzamiento del sencillo y del álbum, te contamos cómo ha sido esta increíble historia. 

Y es que el día 27 de enero conoceremos “Lo niego todo” primera canción, anticipo del álbum del mismo nombre, fruto de la colaboración artística entre ambos (Leiva y Sabina) y Benjamín Prado que se publicará en marzo.

Como ves ese otro gran colaborador de “Lo niego todo”, título del álbum, es el poeta Benjamín Prado que acaba de contar cómo ha sido ese trabajo. Prado conoció a Sabina en los años ochenta, en una época en la que el poeta era acompañante habitual de Rafael Alberti, para dar inicio a una estrecha amistad que se ha revitalizado en Rota, donde ambos veranean.

En palabras de Benjamín Prado 

¿De dónde salen las canciones? Del mismo sitio al que van a morir los pájaros. No lo sabemos, pero sí que también se parecen a ellos en otra cosa: si las quieres, las tienes que cazar al vuelo. Antes de encontrar su nombre y dárselo al disco completo que por entonces ya tramaba Joaquín Sabina, “Lo niego todo” empezó como siempre, con una idea suya: quería hacer una canción contra su propio mito.

Una tarde, en el restaurante Casa Bigote, en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, aparecieron los primeros versos … Ahí estaba, era ella, había que atraparla y empezamos a disparar en todas direcciones. Volvimos a casa y no paramos de buscar y encontrar. La sensación que íbamos teniendo era la mejor posible, esa que hace que cada palabra no parezca que la pones tú, sino que es ella la que ocupa el lugar que le corresponde. 

Leiva, el tercero en discordia

Poco después iba a reunirse con nosotros el tercero en discordia, Leiva, así que le mandamos lo que teníamos y cuando apareció por Rota llevaba dos cosas: la primera, a sí mismo, con su talento, su aura y su forma de hacer que sea imposible no quererlo; la segunda, una maqueta de “Lo niego todo” que a Joaquín lo mandó a la lona de una sola escucha: lo que había compuesto daba ganas de hacer ondear las banderas, era un himno, una auténtica maravilla, y además tenía exactamente el tono del disco que él quería hacer. Era como si le hubiesen leído el pensamiento. Desde ese instante, no paramos, las cosas fluyeron de una manera imparable y en aquellas sesiones duras y de seda Lei descubrió que lo más grande de Joaquín es su forma de hacerse del tamaño de los demás, la generosidad con que te trata igual que si tú también fueras Sabina. El trío funcionó y no hicimos una amistad, fundamos una familia. 

Leiva y Sabina cantando a dúo

Ha sido muy hermoso ver nacer y sospecho que volverse inmortal esta canción. Oírles a los dos haciéndose con ella nota a nota, cantarla a dúo en el porche de casa y con una guitarra española, mientras cambiábamos una rima, se añadía un verso, se afilaban la letra y la música, el estribillo…; y ver a Joaquín tan entusiasmado con ella como yo no le veía entusiasmado con nada desde hace mucho; y verle decidir que esta joya tenía que darle título al disco entero; o ver, ya de vuelta en Madrid, con qué convicción la canta, para mí mejor que nunca, de qué modo la lleva al límite… Los fabricantes de mecheros se van a hacer ricos con “Lo niego todo.” Va directa al corazón porque iba a ser la historia de Sabina y va a ser la de cualquiera que la escuche y no esté hecho de piedra. Un lujo.

Toca esperar pero parece que Leiva tiene algo que, también, gusta a otros.