Leiva, que mantiene una relación artística pronunciada con Benjamín Prado, mantendrá un encuentro muy especial en Barcelona el próximo domingo 13 de mayo.

El poeta y literato Benjamín Prado recitará sus poemas en el Museu Frederic Marès de Barcelona, y Leiva lo acompañará a la guitarra. Es una cita a las 20,00h hasta completar aforo.

Hay que recordar que Leiva se había encargado de la producción del nuevo álbum de Joaquín SabinaLo niego todo” fruto de la colaboración artística entre ambos (Leiva y Sabina) y, precisamente, Benjamín Prado. Prado conoció a Sabina en los años ochenta, en una época en la que el poeta era acompañante habitual de Rafael Alberti, para dar inicio a una estrecha amistad que se ha revitalizado en Rota, donde ambos han pasado muchos veranos. 

Con ese trabajo con Sabina, su último disco y la canción que daría nombre al álbum, llegaría a consolidarse una relación a tres bandas que el propio Benjamín Prado nos relató en enero de 2017 sólo como lo puede hacer un artista de las letras: cómo se fraguó la relación. Estas fueron las palabras que, entonces, empleó:

Del mismo sitio al que van a morir los pájaros. No lo sabemos, pero sí que también se parecen a ellos en otra cosa: si las quieres, las tienes que cazar al vuelo. Antes de encontrar su nombre y dárselo al disco completo que por entonces ya tramaba Joaquín Sabina, “Lo niego todo” empezó como siempre, con una idea suya: quería hacer una canción contra su propio mito.

Una tarde, en el restaurante Casa Bigote, en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, aparecieron los primeros versos … Ahí estaba, era ella, había que atraparla y empezamos a disparar en todas direcciones. Volvimos a casa y no paramos de buscar y encontrar. La sensación que íbamos teniendo era la mejor posible, esa que hace que cada palabra no parezca que la pones tú, sino que es ella la que ocupa el lugar que le corresponde. 

Poco después iba a reunirse con nosotros el tercero en discordia, Leiva, así que le mandamos lo que teníamos y cuando apareció por Rota llevaba dos cosas: la primera, a sí mismo, con su talento, su aura y su forma de hacer que sea imposible no quererlo; la segunda, una maqueta de “Lo niego todo” que a Joaquín lo mandó a la lona de una sola escucha: lo que había compuesto daba ganas de hacer ondear las banderas, era un himno, una auténtica maravilla, y además tenía exactamente el tono del disco que él quería hacer. Era como si le hubiesen leído el pensamiento. Desde ese instante, no paramos, las cosas fluyeron de una manera imparable y en aquellas sesiones duras y de seda Lei descubrió que lo más grande de Joaquín es su forma de hacerse del tamaño de los demás, la generosidad con que te trata igual que si tú también fueras Sabina. El trío funcionó y no hicimos una amistad, fundamos una familia. 

Ha sido muy hermoso ver nacer y sospecho que volverse inmortal esta canción. Oírles a los dos haciéndose con ella nota a nota, cantarla a dúo en el porche de casa y con una guitarra española, mientras cambiábamos una rima, se añadía un verso, se afilaban la letra y la música, el estribillo…; y ver a Joaquín tan entusiasmado con ella como yo no le veía entusiasmado con nada desde hace mucho; y verle decidir que esta joya tenía que darle título al disco entero; o ver, ya de vuelta en Madrid, con qué convicción la canta, para mí mejor que nunca, de qué modo la lleva al límite… Los fabricantes de mecheros se van a hacer ricos con “Lo niego todo.” Va directa al corazón porque iba a ser la historia de Sabina y va a ser la de cualquiera que la escuche y no esté hecho de piedra. Un lujo.

Ahora, el domingo próximo 13 de mayo de 2018, podremos ver cómo funciona realmente la química entre Prado y Sabina que, seguro, harán algún guiño al que falta: Joaquí Sabina