El murciano Blas Cantó entró en la quinta edición de "Tu cara me suena" como uno de los cinco chicos de Auryn y salió de allí como ganador y con un nombre mucho más familiar para todos, perfecto para empezar a construir una carrera en solitario tras el paréntesis indefinido que abrió su exbanda el pasado año.

"En Auryn todo tenía que ser equitativo y la vida no es así. El error a nivel interno fue no darle su lugar a cada uno", opina en una charla con Efe el joven intérprete, quien considera que deberían haberse potenciado sin miedo en aquellas áreas en las que eran más fuertes, ya fuese la musical, las redes sociales, la composición...

Cantó (Murcia, 1991) insiste en que la decisión de parar el grupo se tomó de forma unánime cuando este "ya había empezado a dar muestras de agotamiento, en lo personal y en los números", y que solo entonces, tras varias negativas previas, se embarcó en el célebre concurso del que ha salido como primer vencedor masculino.

"Me gustaba el equipo de la productora Gestmusic, pero sobre todo entré porque sabía que podía hacerlo", afirma este versátil artista que solía emular entre bastidores a Dani Martín o a Melendi.

Entre sus imitaciones más aplaudidas estuvo la de Anastacia, con la que Auryn tuvo oportunidad de grabar hace tiempo, y la artista estadounidense no pudo más que felicitarle a través de las redes, como también hicieron en su día Pablo Alborán o Alejandro Sanz.

Él tiene claro quiénes fueron los artistas bajo cuya piel más vibró. "Me gustó hacer de Charles Aznavour, porque escucho mucha música en francés y fue un sueño poder cantar en ese idioma y, definitivamente, Queen, porque sentí que esa energía era parte de mí. Es lo que empiezo a ser en el escenario y lo que quiero ser en el escenario", afirma.

Su nuevo sencillo le ha hecho llorar de emoción

De hecho, la influencia de Freddie Mercury es palpable en "In your bed", anticipo del que será su primer álbum en solitario, tras el verano, y que constituye un sencillo atípico, tanto para el pop español como para el estilo que solía practicar con la banda.

"Cuando sacamos 'Puppeteer', hubo quien se enfadó a nivel interno porque quería que Auryn fuese otra cosa, pero yo luché mucho por ello, porque supe que sería un antes y un después, vernos de otra manera, y estoy muy contento de haber sido rebelde en ese aspecto", afirma.

Tras su paso por "Tu cara me suena" ahora le paran por la calle hasta "señores de 40 o 50 años", pero sobre todo ha servido para que salgan a la luz "tesoritos" en forma de canciones que probablemente permanecían guardadas a la espera del intérprete idóneo.

"Cuando me entregaron 'In your bed', me quedé en shock y lloré. Para mí era un regalo que me hacían para iniciar algo importante", señala este ecléctico oyente que igual escucha a Bruno Mars o Maroon 5, que Pimpinela o copla.

El tiempo dirá si Blas Cantó se convierte en un Tino Casal renacido. "Cada uno intenta mostrar su mejor versión y creo que hay hueco para todo el mundo, incluido para los cinco chicos de Auryn, porque somos muy diferentes", comenta Cantó, consciente de la fuerza del fenómeno fan, pero también de su carácter efímero.

Lejanos parecen sus primeros escarceos televisivos, en aquella preselección en la que el público decidió que no fuesen Auryn los representantes en Eurovisión. "Nosotros nos creíamos los reyes del mambo, pero éramos horribles. Hemos aprendido muchísimo y los de 2011 no son los Auryn de 2016", opina.

Por cierto, no es nada raro que el ganador de "Tu cara me suena" se convierta de un año para otro en el objeto de deseo de los "eurofans". "Sí, me veo en Eurovisión, ¿por qué no? Pero lo que no voy a hacer es una preselección", afirma.

Este viernes, Cantó estará en Madrid en una firma de las copias de su sencillo en formato físico, y el día 14 en Barcelona. Luego volverá a enfrascarse en la grabación del álbum, convencido aún de que "los éxitos individuales avalan a Auryn".

"No podría hablar mal de Auryn, primero porque no lo siento; segundo, porque le haría daño al grupo y yo creo en una vuelta", apostilla, aunque sin plazos.