Ariel Rot y Alejo Stivel vuelven a asumir la marca de Tequila para celebrar con unos pocos conciertos una batería de canciones ligadas a la Transición política y musical de España, 35 años después de su disolución por motivos no del todo revelados.

"Yo no recuerdo grandes discusiones", precisa Stivel, a lo que Rot añade que "el destino natural de una banda es separarse", máxime en una relación como la suya, que comenzó a fraguarse a los 10 años y que terminó uniéndoles "en el escenario, el camerino, la furgoneta, las entrevistas...".

Juntos vivieron el exilio desde Argentina, las correrías de infancia y juventud, su primera banda, muchas experiencias en definitiva que los convirtieron en "familia" más que en compañeros. Hace 9 años, no obstante, cuando volvieron a tocar juntos, confesaban que se habían convertido en "familiares lejanos".

Una oferta exterior les convenció para repetir este reencuentro en el que, aparentemente, la dinámica fluye con normalidad entre ellos, aunque "cada uno tenga sus cosas, sus familias y proyectos" desde el final de Tequila, que fundaron en compañía de los españoles Julián Infante, Manolo Iglesias (ambos fallecidos) y Felipe Lipe.

Argentina, la ventaja

"Se dieron muchos factores irrepetibles, cómo estaba España para empezar. Nosotros jugábamos con cierta ventaja, porque veníamos con otra escuela desde Argentina. También me da la impresión de que marcó tanto a una generación que esta lo mostró con esa pasión a las posteriores", opina Rot.

Tras el final, en 1982, este fundó Los Rodríguez junto a Andrés Calamaro y después retomó una carrera en solitario que ha terminado revelándose muy fructífera, con más de una decena de discos hasta "La manada" (2016), que supuso su retorno a un tipo de rock expansivo.

Stivel, por su parte, se convirtió en un afamado productor con un único disco a su nombre, el álbum de versiones "Decíamos ayer" (2011).

Volver, volver

"No es que el escenario no me atrajera, sino que entré en otro ciclo natural cuando empecé a producir discos, una vorágine de la que no era fácil salir y con la que además estaba contento. Aún así, siempre pensaba que algún día querría volver a cantar", afirma.

La anterior gira de ambos como Tequila supuso su reconciliación con el escenario y ahora no piensa en otra cosa que en volver a él. De hecho, en septiembre lanzará un nuevo disco de estudio que, según le han indicado, suena a "Tequila 2.0".

"Ahora no me pidas que te produzca un disco porque no tengo ganas", sentencia el que fuera artífice, por ejemplo, de la factura de "19 días y 500 noches" de Joaquín Sabina.

La vuelta de Tequila

Junto a una banda refundada con miembros de la "aristocracia del rock" como Julián Kanevsky, Luis Prado y David Salvador tienen previsto ofrecer cuatro conciertos desde el 16 de junio en Málaga (sala París 15). Le seguirán los de Vilanova i La Geltrú (La Daurada Beach Club, 24 de junio), Madrid (Noches del Botánico, 29 de junio) y Murcia (Auditorio Parque Fofó, 30 de junio).

Volverán a exhibir así aquellos "riffs" y modulaciones "stonianas" que sonaban tan frescas en la España de finales de los 70, como "Salta!!", "Rock & roll en la Plaza del Pueblo" o "Quiero besarte", extraídos de los cuatro discos publicados desde "Matrícula de honor" (1978), cuando apenas contaban 20 años.

"El rock es como un juego. Permite esta convención colectiva donde todos hacemos como si el tiempo se detuviera y se deja que la música te lleve", apunta Stivel sobre estas canciones de post-adolescencia que volverán a hacerle olvidar a él y a sus coetáneos que rondan ya los 60 años.