El dramático suceso de Manchester ha flotado en el ambiente, especialmente en las colas formadas durante los estrictos controles de seguridad en los accesos al Palau Sant Jordi de Barcelona, pero la norteamericana ha logrado que sus seguidores olvidaran las penas en cuanto ha empezado a cantar.

Los 22 personas asesinadas en Manchester han vuelto a la mente de todos cuando ha cantado "Somewhere over the rainbow", el tema con el que ha rendido homenaje a los fallecidos, siete de ellos menores.

El resto del concierto de Ariana Grande ha seguido los predecibles caminos de los espectáculos de esta estrella 'pop' de adolescentes: canciones bailables, seis bailarines acompañándola en sus coreografías, algún tema más lento para poder encender la linterna del móvil y mucho culto a la personalidad de la cantante.

El concierto ha empezado con "Be alright", de su último disco "Dangerous woman" y ha seguido con un repertorio formado principalmente por temas de este álbum.

También han sonado unos pocos cortes de sus dos discos anteriores, "Yours truly" y "My everything", así como un par de versiones, la ya mencionada de "Somewhere over de rainbow" y "Bang Bang".

En las primeras filas se han apretado emocionadas las jovencitas que han acampado varios días frente al Palau Sant Jordi para tener el mejor sitio, pero la parte de atrás del recinto se veía medio vacía.

De hecho, la artista de 23 años no ha logrado vender todas las localidades para su único concierto en España, algo que tampoco consiguió en su anterior visita a Barcelona, hace dos años.

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En esta ocasión puede haber pesado el atentado de Manchester y las fechas elegidas, ya que mucho de su público está de exámenes estos días.

En la cola de entrada una chica repasaba sus apuntes, cuando en las redes sociales otra se lamentaba de estar en casa estudiando mientras sus amigas estaban dentro del Palau Sant Jordi.

Respecto al miedo a un atentado, parte del público lo negaba frente a las cámaras de las televisiones que no tenían permiso para entrar en el recinto y han ido a la entrada a hacer crónicas de ambiente.

"Yo no tenía entrada porque me parecía muy cara y la he comprado después de los atentados porque todo lo que ha pasado ha sido muy duro para ella", decía una jovencita.

Fuera de cámara, una madre reconocía que había venido porque tenía las entradas hace tiempo y a su hija le hacía mucha ilusión, pero ella no estaba muy convencida.

Dentro, el concierto ha empezado con media hora de retraso, para desesperación de los que tenían examen mañana, y cuando ha aparecido Ariana Grande, los gritos de las 'fans' han resonado por toda la montaña de Montjuic.

Durante la primera mitad del concierto, Ariana ha tenido todo el escenario para ella y sus bailarines, y lo ha recorrido de punta a punta subida a unos tacones imposibles y moviendo la cola de caballo en la que recoge su larga melena.

Cuando ya muchos creían que toda la música instrumental estaba grabada y lo único real era la potente voz de la intérprete, los músicos han aparecido tras las cortinas, rodando sobre dos pequeños escenarios móviles.

La cantante ha seguido moviendo la melena y sus seguidoras con ella, porque eran muchas las que se han recogido hoy el pelo como Ariana, aunque otras han preferido ponerse una diadema con orejas de conejita, como también suele hacer su ídolo.

Las mismas orejitas que ha colocado al lazo que simboliza el luto cuando ha cantado "Somewhere over the rainbow". La música ha demostrado ser una buena arma contra el miedo y la sinrazón.